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35º aniversario de la legalización del PCE

Ni un paso atrás, unidad y lucha por nuestros derechos.

Arrancamos nuestra historia común, comunista, en los primeros años de la década de 1920 (el I congreso, dos años después de las primeras reuniones, fue en marzo de 1922) y aquí seguimos. La Historia bajo los pies del partido, con el esfuerzo y entrega de los militantes, mujeres y hombres, construyendo otra forma de mirar la realidad, de estar y de actuar —de forma consciente— en el mundo. Las penalidades, la explotación de la clase obrera, de todos, culminaron, con la tradicional alianza de las fuerzas de derecha y la Iglesia católica, con el golpe de Estado contra la legalidad republicana, la legalidad democrática. La guerra supuso la mayoría de edad del PCE, su paso a la madurez como organización política combatiente: de la lucha política al conflicto armado. “con material de guerra seríamos invencibles”, dijo el general rojo. así fue. El PcE, cuyo papel protagonista en la guerra de defensa de la república (“Todas las milicias fundidas en el Ejército Popular”) fue esencial, junto con otras fuerzas progresistas resistió la despiadada ofensiva de las tropas franquistas y sus aliados. Después vino la derrota, inevitable por la ayuda extranjera al nacional-catolicismo y el silencio cómplice de las democracias europeas, que empezó con el entreguismo traidor de la Junta de casado. a la derrota de la república siguió el exilio: penalidades, miserias y, de nuevo, la lucha. siempre la lucha. algunos comunistas, muchos, integraron la resistencia contra el nazismo y lo pagaron con sus vidas: campos de extermino. La larga noche del exilio fue un período intenso para el PCE: interior y exterior. contra el franquismo, la oposición fue esencialmente comunista. icono_1977-2012Peligrosos encuentros clandestinos, detenciones, juicios, torturas y asesinatos (Julián Grimau, por ejemplo), entradas y salidas de España, reorganización —siempre con la documentación falsa que preparaba el insustituible Domingo malagón—, la batalla por la democracia, contra el régimen, la política de reconciliación nacional, las huelgas, la oposición universitaria y fabril, la creación de ccoo, plataformas unitarias de acción...


El prestigio del PCE crece. 1975, muerte del dictador. El Partido, el único que no necesita apellidos, se preparara para la nueva batalla contra el capitalismo vestido de democracia. El Sábado Santo Rojo —9 de abril de 1977— el PCE sale por fin de la clandestinidad, de las catacumbas donde se ha escrito con sangre una leyenda contemporánea. En 1978 se aprueba en referéndum la nueva constitución. Pero eso, como sabéis, ya es otra historia. o parte de otra historia.
El Partido Comunista, parte fundamental de la libertad en España Esta aseveración se refiere más a la lucha realizada durante décadas que a una transición que, con el tiempo, no aparece tan modélica como se había mantenido en principio. De hecho, muchos de los luchadores veteranos pueden llegar a pensar que no lucharon para una democracia como la actual. El pacto de la Transición, fundamentalmente recogido en la constitución de 1978, fue un pacto negociado en el marco de la correlación de fuerzas existente entre la izquierda y la derecha y, sobre todo, de los demócratas con respecto a los franquistas. Fue un pacto constitucional aceptable, de ahí que el PCE defendiera el voto positivo a la constitución. El incumplimiento de sus aspectos fundamentales o el desarrollo legal de alguno de sus artículos, como el que se refiere, por ejemplo, a la ley electoral o a la memoria histórica, no han consolidado este pacto, todo lo contrario. La reforma constitucional exprés realizada el pasado verano a iniciativa del expresidente Zapatero con el acuerdo del PP, sin posibilidad de un referéndum de ratificación y teniendo en cuenta que fue además una reforma dictada desde fuera, en concreto desde el sector financiero (los llamados “mercados”), nos ha llevado a afirmar que en la actualidad el pacto constitucional está roto... y no precisamente por culpa del PcE, signatario del texto y uno de los protagonistas de aquel acuerdo. más allá, en estos momentos el PCE piensa que es necesario un nuevo proceso constituyente que debería desembocar en la III república.

 

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Manifiesto del PCE ante el 14 de abril de 2012

El próximo 14 de Abril conmemoramos el 81 aniversario de la proclamación de la II Republica. Lo hacemos en unos momentos de recortes en los derechos sociales y de limitación de las libertades colectivas e individuales nunca antes conocidos tanto por su profundidad como por el corto espacio de tiempo en que se están produciendo.

 Las políticas neoliberales aplicadas primero por el gobierno de Zapatero y ahora por el del PP, al servicio ambos de los intereses del capital financiero y especulativo, han profundizado la crisis económica y empeorado las condiciones de vida de las gentes trabajadoras creando una situación sin precedentes en cuanto a desempleo, precariedad laboral, aumento de la pobreza y de la exclusión social.

bandera-de-la-republica-espanolaLas reformas que se están implementando, con la excusa de la salida de la crisis, pretenden cambiar el modelo de relaciones sociales que conocíamos hasta ahora y acabar con el estado social y de derecho que era la base de las democracias occidentales desde el fin de la segunda guerra mundial. La pérdida de derechos laborales y sociales, la privatización de servicios públicos esenciales puestas en práctica con las dos últimas reformas laborales y otras medidas del gobierno nos llevan a un nuevo modelo de relaciones sociales donde prima la “ley del más fuerte”, el ideal del liberalismo político. A esta peligrosa deriva social se une la descarada intromisión del capitalismo transnacional en la soberanía nacional. El chantaje de los “mercados” a los países europeos, especulando primero con la deuda pública, imponiendo luego condiciones draconianas para su pago y gobiernos tecnocráticos para su cumplimiento junto a la sumisión a los mismos del conjunto de los gobiernos europeos y de la UE ponen también en peligro el propio régimen democrático tal y cómo lo hemos venido conociendo.

 La última reforma de la Constitución del 78 ha constitucionalizado al neoliberalismo al poner por encima de cualquier consideración el pago de la deuda externa, la sumisión a los “mercados”, con ello, las fuerzas al servicio del capital financiero especulativo han dinamitado el pacto constitucional y convertido en papel mojado el estado social y de derecho que proclama dicha Constitución.  Una ruptura política pero también social, especialmente social, como esta crisis permanente nos esta demostrando. El actual marco jurídico, político y administrativo sustenta y posibilita el que las clases trabajadoras somos ahora más pobres y las clases dominantes más ricas.  Esto significa hoy la imposibilidad de encontrar un empleo digno, una vivienda y emanciparse, menos servicios sociales, deterioro de la educación y la sanidad... , significa un retroceso sin precedentes en derechos sociales, laborales y políticos, un cambio de régimen que nos retrotrae al siglo XIX.

 

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